Copos de avena: se digieren lentamente y contienen betaglucano, que ayuda a eliminar toxinas.
Queso duro: provoca un aumento de los niveles de la hormona de la saciedad.
Aguacate: la fibra y las grasas monoinsaturadas se digieren lentamente.
Queso granulado: la proteína de caseína se asimila lentamente y tiene poco contenido en grasas.
Manzana: la pectina prolonga la acción de la hormona de la saciedad.
